Ya estamos “tíos” muchachos; algunos bordeamos las cuatro décadas; otros ya las viven con resignación y unos cuantos las sobrepasaron hace rato.
Pero al margen de almanaques, canas, panzas, calvas y mil achaques, este 2009 tiene que marcar un hito en nuestras vidas: llegó la hora del reencuentro de la muchachada de la sección "G".
Y es que el 2010 se cumple UN CUARTO DE SIGLO de haber dejado las aulas del glorioso colegio Claretiano y, eso, tenemos que celebrarlo ¡¡¡A LO GRANDE!!!
Para empezar los festejos, una primera reunión ya tuvo lugar el pasado 21 de febrero, en Pueblo Libre. Esa noche quedará enmarcada como el puntapié inicial de una seguidilla de farras y tertulias cuyo punto central será el gran encuentro en el cual nos juntemos todos (o al menos la mayoría) de quienes formamos parte de la sección “G” en aquel lejano 1985.
Así, casi de improviso y sin ninguna planificación, esa noche nos volvimos a ver las caras y, de paso, nos contamos las arrugas: Gilberto Torres Vega (“pato” o “chino”), Luis Geldres Carrillo (“loco” o “paja brava”), Eduardo Montero Urbina (“Matarazo”) y, este servidor, Miguel Mantilla (“abeja Maya”).
Los cuatro, sentados alrededor de una mesa sembrada de chelas, ron y bolsas de papitas, rememoramos historias que nos trasladaron imaginariamente a esos días en los cuales vestíamos el horrible uniforme plomo rata y armábamos chongo y medio en el salón de clase, los recreos, las kermeseses y, por supuesto, los instantes cumbres cuando "lorneábamos" y casi violentábamos a profes y regentes.
El siguiente cónclave se llevará a cabo el 28 de marzo, a las nueve de la noche, en mi casa (Santa Lucía 168, Pueblo Libre). Se espera que ya no seamos cuatro los gatos reunidos ese día, sino que se sume más gente para ir asfaltando el camino hacia el día central.
Como aún no tengo las fotos escaneadas para acompañar este post, los dejo con un video de una canción que causó furor en la fiesta de promoción -el 14 de diciembre de 1985-, en el hotel Country Club de San Isidro.
Escúchenla y dense una vuelta por el ayer; cuando éramos unos niños inocentes y llenos de esperanza e ilusiones en la vida (como ahora).
Hasta la próxima…